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viernes, 18 de julio de 2014

PALENTINA CHULA


Os dejo el texto de mi firma en la SER del 4 de junio pasado, que no llegué a publicar. Coincidí más tarde con los de la VESPITA CHULA, hermanos Valderrábano - de la Parte incluidos, el sábado pasado, con ocasión de la I CARRERA NOCTURNA MONUMENTAL. Y he visto hace poco que han celebrado -y muy bien- su aniversario, así que ¡felicidades!


Esto de ser padres de familia numerosa da muchas satisfacciones, pero supone también renunciar a otras antaño siempre fáciles de obtener, como compartir un rato agradable con los amigos en un bar. Por eso es de agradecer que algunos establecimientos piensen en quienes teniendo niños no renunciamos de cuando en vez a reunirnos y, si las circunstancias lo imponen, acudir con toda la tropa -aunque a mí nunca me ha gustado andar con los niños por los bares-.



El viernes pasado disfrutamos un rato muy agradable en un establecimiento que en menos de un año ya se está haciendo un sitio merecido en Palencia, tras adaptar un clásico de los ochenta y reformarlo con gusto e ilusión: el antaño Class de los cafés a media luz y las partidas de billar de los ochenta es hoy una Pepita Chula reguapa y acogedora, pero sobre todo llena de ganas e iniciativas para ofrecer ese valor añadido que marca la diferencia en un sector tan difícil.



La grata impresión fue doble pues como si de una galería de arte se tratara el local estaba adornado todavía con varios murales obra de un pintor palentino cuya habilidad me era desconocida: Miguel MachoVillameriel, de trazo ágil y original quien, con prudente colorido y mucha inteligencia, había decorado el establecimiento para los pasados carnavales tomando como motivo el libro de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Las imágenes de esta entrada se tomaron entonces.



Lamentablemente, todavía hay muchas personas que piensan que un establecimiento abierto al público, ya sea de comercio u hostelería, es un lugar a cuya puerta permanecer sentado aguardando a que vengan los clientes. Otros en nuestra Palencia ya han entendido que a las personas hay que ganarlas día a día con propuestas originales y variadas. Marcando la frontera entre la triste capital de provincias de los tiempos del blanco y negro y la dinámica y hermosa novia del río que siempre ha podido llegar a ser.