El anteproyecto de ley de Medidas Tributarias, Administrativas y Financieras, presentado por el ejecutivo autonómico, publicado en el Boletín Oficial de las Cortes de Castilla y León el 17 de enero de 2012, y actualmente en fase de tramitación por el procedimiento de urgencia, ha sido muy polémico y contestado.
Obviamente, las decisiones políticas tendentes a incrementar el esfuerzo fiscal de los contribuyentes son siempre discutidas y discutibles, especialmente en tiempos de crisis y muy particularmente si su imposición no es uniforme, o grava a unos colectivos de forma desproporcionada e injusta en relación al servicio determinante de la tasa impuesta, como sucede con la tasa al transporte por carretera destinada a financiar los servicios de salud pública (el llamado “céntimo sanitario” previsto en el artículo 6 del proyecto, modificación del artículo 41 e introducción de dos nuevos artículos 41 bis y 41 ter en el Texto Refundido de las Disposiciones Legales de la Comunidad de Castilla y León en materia de Tributos cedidos por el Estado).
El recurso al blindaje de este tipo de decisiones mediante su adopción por las cámaras legislativas, a fin de prevenir sus eventuales impugnaciones ante la jurisdicción contencioso administrativa, se puede sortear mediante su impugnación indirecta, es decir mediante la impugnación de los actos de aplicación de las mismas, en este caso de las sucesivar exacciones del tributo.
Una estrategia concertada y generalizada de impugnación judicial de los actos de aplicación por los sectores afectados sería mucho más efectiva para convencer a los representantes políticos, a fin de reconsiderar su decisión, que cualquier otra movilización mediática de contundencia más aparente que real. En los tiempos que corren, las revueltas fiscales han de ser judiciales, o de lo contrario lo mejor es quedarse en casa.
domingo 12 de febrero de 2012
martes 13 de diciembre de 2011
ERE QUE ERE
Una de las pocas ventajas de los profesionales liberales, trabajadores autónomos y demás personas que desarrollamos una actividad por cuenta propia radica en el hecho de vivir sin el miedo permanente a las regulaciones de empleo y a los despidos que se están extendiendo ya como una epidemia imparable en nuestro entorno.
Cierto es que de algún modo tenemos no uno sino muchos empleadores a quienes nos debemos, y que la falta de los mismos nos ocasionaría iguales consecuencias que a los trabajadores por cuenta propia, y cierto es también que en ocasiones las relaciones profesionales se cierran de forma incómoda para las partes, descontentas unas con el resultado de la intervención, o con el coste de la misma, y, o disgustadas las otras cuando el esfuerzo realizado, o el resultado obtenido, no se considera lo bastante apreciado.
Pero la crudeza rayana en la grosería con que se ha estandarizado la comunicación a los trabajadores de sus despidos a consecuencia de los expedientes de regulación de empleo está produciendo un daño adicional innecesario y de muy difícil reparación al de por sí derivado de la pérdida del trabajo, pues ocasiona unos traumas y pérdidas de confianza muy difíciles de sobrellevar. Daños que no solo se proyectan sobre los afectados, sino también sobre el resto de sus compañeros, impotentes para reaccionar e incómodos por la sensación de alivo derivada de haber sobrevivido por el momento.
Son malos tiempos, y hace años que vengo diciendo que serán peores aún, en muchos aspectos. Pero precisamente en estas circunstancias debemos hallar en nuestra sociedad referentes morales de conducta, para que las decisiones duras que hay que aplicar no lleven el añadido de la frialdad y el desprecio.
Un poco de música escogida "ad hoc".
Cierto es que de algún modo tenemos no uno sino muchos empleadores a quienes nos debemos, y que la falta de los mismos nos ocasionaría iguales consecuencias que a los trabajadores por cuenta propia, y cierto es también que en ocasiones las relaciones profesionales se cierran de forma incómoda para las partes, descontentas unas con el resultado de la intervención, o con el coste de la misma, y, o disgustadas las otras cuando el esfuerzo realizado, o el resultado obtenido, no se considera lo bastante apreciado.
Pero la crudeza rayana en la grosería con que se ha estandarizado la comunicación a los trabajadores de sus despidos a consecuencia de los expedientes de regulación de empleo está produciendo un daño adicional innecesario y de muy difícil reparación al de por sí derivado de la pérdida del trabajo, pues ocasiona unos traumas y pérdidas de confianza muy difíciles de sobrellevar. Daños que no solo se proyectan sobre los afectados, sino también sobre el resto de sus compañeros, impotentes para reaccionar e incómodos por la sensación de alivo derivada de haber sobrevivido por el momento.
Son malos tiempos, y hace años que vengo diciendo que serán peores aún, en muchos aspectos. Pero precisamente en estas circunstancias debemos hallar en nuestra sociedad referentes morales de conducta, para que las decisiones duras que hay que aplicar no lleven el añadido de la frialdad y el desprecio.
Conseguir que dejar de trabajar no se equipare a perder la dignidad, ni el derecho a ser tratados con respeto y consideración, o lo pagaremos todos muy caro.
Un poco de música escogida "ad hoc".
lunes 7 de noviembre de 2011
LOS COLORES DEL OTOÑO
Los pintores lo saben. El otoño es la estación que presenta mayor variedad cromática. No es solo que no haya dos árboles iguales, es que ni siquiera hay dos hojas iguales. La luz las llena de matices justamente antes de desprenderse y renovarse.
Sería muy fácil extraer comparaciones con el ciclo político y económico, hablar de una época que termina para que otra comience, previo paso por el oscuro, frío e inevitable invierno que se cierne sobre nosotros. O filosofar, como el maestro de Paredes, sobre el idéntico fin que espera a todas las hojas, iguales en llegadas al final.
Pero ya nos van a zurrar bastante la badana durante la campaña electoral, así que simplemente te propongo que escuches la música del vínculo del principio y si el tiempo lo permite te des un paseo por la orilla del río. Merece la pena.
A los palentinos exiliados os dejo esta foto, y la que sustituye a partir de ahora a la cabecera del blog, con un mensaje: volved a casa, tornad a Pallantia, come back home! aquí hay de esto para todos.
miércoles 2 de noviembre de 2011
CONTRIBUCIONES CONSCIENTES
Los ciudadanos estamos obligados a contribuir al sostenimiento de los gastos públicos mediante el pago de impuestos, tasas, contribuciones especiales y demás recursos fiscales de las distintas administraciones. Entre los de las administraciones municipales destaca, por su volúmen respecto del total de los ingresos y por su impacto en la economías domésticas, el impuesto de bienes inmuebles, vulgarmente conocido como "la contribución".
Este impuesto grava (es decir, que genera la obligación de pagarlo) a quienes figuran como propietarios de bienes inmuebles, es decir fincas rústicas o urbanas, es decir, pisos, locales de negocio, solares y/o similares en el Catastro, organismo oficial que no solo lleva el registro de los bienes y sus titulares sino que además procede periódicamente a revisar el valor fiscal de los primeros, que por ley no puede superar el 60% del valor de mercado. En su página web ( aquí ) se puede acceder a mucha información de utilidad al respecto.
Muchos contribuyentes tenemos domiciliado el pago del impuesto, de forma que al soportarlo puede que no esté a la vista el recibo, acto que como cualquier otro de la administración puede contener errores y es susceptible de ser recurrido en su caso. Especialmente en los tiempos que corren, y teniendo en cuenta que el valor real de mercado de muchas viviendas y locales ha experimentado estos últimos años una sensible disminución.
El Ayuntamiento de Palencia acaba de poner al cobro (y cobrar en muchos casos) más de 13 millones de euros en recibos, aumentando además el número de los mismos debido al alta de bienes que anteriormente no figuraban en los listados. En estos casos hay que comprobar también si pese a no estar catastrados los bienes figuraban inscritos en otro registro, por ejemplo a efectos de la tasa de agua y basuras, pues entonces solamente podría reclamarse el ejercicio en curso.
Si hay que contribuir, se contribuye, vale. Ya discutiremos después cómo se gasta. Pero en la coyuntura económica actual, contribuir lo justo. No seamos inconscientes solo por ser contribuyentes.
martes 27 de septiembre de 2011
JURISDICCION Y SUPERVISION CONTABLE (I)
Ahora que se está poniendo de moda proponer medidas legislativas para reprender y sancionar los excesos de las administraciones, convendría recordar las ya existentes, y preguntarse hasta qué punto funcionan con eficacia.
El gasto y, en general, la actividad contable y presupuestaria de las administraciones está sujeta en primer lugar al control interno o supervisión de funcionarios específicos, clasificados en los distintos cuerpos de intervención.
En la administración local, sensiblemente afectada por los excesos aludidos, los interventores y secretarios interventores se denominaban antiguamente "claveros" por ser los depositarios de las llaves (del latín clávarius, según la RAE "persona que custodia las llaves", cléfs, o clés, en francés) de las cajas municipales, de forma que solamente podía disponerse de los fondos con su autorización e intervención.
El gasto y, en general, la actividad contable y presupuestaria de las administraciones está sujeta en primer lugar al control interno o supervisión de funcionarios específicos, clasificados en los distintos cuerpos de intervención.
En la administración local, sensiblemente afectada por los excesos aludidos, los interventores y secretarios interventores se denominaban antiguamente "claveros" por ser los depositarios de las llaves (del latín clávarius, según la RAE "persona que custodia las llaves", cléfs, o clés, en francés) de las cajas municipales, de forma que solamente podía disponerse de los fondos con su autorización e intervención.
De mi infancia en Salamanca recuerdo que estando en la entonces guardería de la Cruz Roja, junto a la plaza de Colón (cerca de donde se encuentra hoy la sede de los Juzgados) me negaba a salir al patio por miedo a que se nos cayera encima la Torre del Clavero, cuya sombra se cernia sobre nuestras infantiles cabezas.Si los políticos españoles hubieran sentido un igual temor reverencial ante la presencia de sus claveros, otro gallo nos habría cantado.
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