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martes, 28 de agosto de 2007

Que vienen las fiestas

Esta mañana después de cruzar Puentecillas subi hacia la Catedral y al ver la puerta abierta accedi a su interior, casi sin pensarlo. Recordando de inmediato el mal rato del sabado anterior, en que nos cogio la tormenta por la carretera al volver a casa, me parecio buen momento para dar gracias y predisponerme espiritualmente, a la jornada y al nuevo curso. Es curioso, pero me cuesta encontrar una expresión no escolar equivalente para definir la reincorporación al trabajo tras las vacaciones. En mi profesión, podría decir "año judicial", pero me parece demasiado rebuscado, y un curso después de todo no es sino un camino, de forma que empezar un nuevo curso significa también volver al camino. Que es precisamente lo que intento tras un reparador y agradable descanso. Supongo que por eso me espanta un poco el bullicio de los inminentes San Antolines, por primera vez en mi vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Casetolín

Esta humilde ciudad de la estepa castellana tiene un regidor enamorado de las casetas.
A las habituales prácticas de instalar casetas informativas por las distintas calles y plazas de la ciudad durante todo el año, no contento con su gran obra de arquitectura que tuvo a bien con obsequiarnos en el antiguo parque del Salón en donde llegó a destinar una calle permanente para ellas, añade el “florecimiento” casetil en el advenimiento del mes de septiembre.
Es su obra. Tal empeño y tesón pone que nada ni nadie puede impedirlo. Da igual que alguna ordenanza pueda resentirse ante la llamada general al consumo del vino y la tapa, si con grasa mas rica. Si los caseteros no quieren pagar la ocupación de la calle, pues alegría, no vayamos a quedarnos sin fiestas, perdón digo sin casetas. Pues no pagan. No se recuerda cosa igual ni en épocas pretéritas.
Y todo parece que se hace en recuerdo y para honrar al galo Santo. Tan es así que tal día como hoy acude a la Catedral construida en honor de nuestro Patrón y, con una cara de niño bueno al que dan ganas de dar un beso en la frente (de esos niños que para sí quisieran todas las madres), loa y ruega al Santo. Y después de agradecerle todo lo generoso que ha sido durante el último año, después de pedirle por los que tristemente nos faltan, con esa cara, carita de niño bueno, le pedirá mas bienes para los palentinos, mas trabajo, mas viviendas de protección oficial y menos hipotecas, mas industrias, mas igualdad de género, mas paz.
Naturalmente les estoy hablando de las fiestas en honor de San Antolín. Aunque alguno pueda pensar otra cosa, que hay gente para todo.